Inmersos como estamos en la revolución digital de contenidos a veces me pregunto que ocurrirá con los originales en el futuro. Si tomamos los escritos de Newton sobre física, matemática y religión y los traemos a nuestros días, sin duda se tratarían de un gran número de ficheros de texto, simulaciones, enlaces a páginas web, vídeos y hojas excel con resultados. La venus de Milo en un fichero de Zbrush, un cuadro del Greco en un gif animado, un picasso como una proyección en cuatro dimensiones controlada por el usuario, los trabajos de Da Vinci en HTML5. ¿Tiene el mismo valor un trabajo plasmado en un soporte físico tradicional que otro cuyo original es completamente digital?.Es más ¿existen los originales en un medio donde la copia se realiza sin error?, ¿y si no existen de que van a vivir las casas de subastas y los museos de los próximos siglos?. ¿Qué no importa porque hay obras de arte para tener abiertos unos y otros por centurias?, ¿entonces no se puede crear nuevo arte en un medio puramente digital?
Quizá en el futuro los estudiosos de este periodo tendrán que ser expertos en manejar un increíble número de formatos de ficheros antiguos, soportes físicos (cintas, diskettes, discos duros, CDs, DVD, Magneto-óptico, etc), aplicaciones, procesadores y Sistemas Operativos. Es posible, si no hay algún incidente electromagnético en el mientras, que el periodo de finales del siglo XX y mediados del XXI se conozca paradójicamente como la época de la oscuridad por la forma tan estúpida que hemos desarrollado de almacenamiento y codificación de toda nuestra información. ¿Tendrán entonces algún valor los ficheros originales como lo tienen hoy en día los manuscritos? ¿Veremos la base de datos de DropBox abierta para estudio de los arqueólogos del futuro?
¿Veremos algún día en una subasta un fichero word, o un psd de un original?.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada